Pedro J. Valenzuela Riveros

Nació el 18 de Noviembre de 1898. Se tituló de odontologo en la Universidad de Chile en 1920 y se trasladó a Concepción en 1921. En la ciudad penquista no tenía más amigos que sus condiscípulos de estudios universitarios, por lo que ingresa al Cuerpo de Bomberos de Concepción en la Cuarta Compañía el 28 de Septiembre de 1922 con número de folio 355.

 

Durante dos años aprendió todos los secretos, reglamentos, normas y tradiciones con que a la sazón contaba la institución. Debido a su buena presencia y mejor oratoria, fue elegido en 1924 Secretario de Compañía cargo que desempeñó hasta 1925.

 

En el año 1927, ocupó el cargo de Teniente Tercero, donde puso a prueba sus dones de mando y obediencia a sus superiores y de trabajo junto al resto del personal bomberil que no ostentaban cargos. Solo duró un año en el cargo, ya que en 1928 debió viajar a la ciudad de Philadelphia a un curso de especialización en ortodoncia. En esta travesía fue acompañado del destacado personaje penquista, el odontólogo René Loubel Bert.

 

A su regreso de Estados Unidos en el año 1929 fue elegido para desempeñar el cargo de Teniente Primero, el que ostentó por un año. En 1931 fue electo nuevamente como Secretario General cargo que desempeñó hasta 1934.

En 1934 es electo Primer Comandante del Cuerpo de Bomberos Concepción cargo en el que estuvo hasta 1949. Durante los años que se desempeñó como máxima autoridad ejecutiva del Cuerpo de Bomberos tuvo que afrontar el terremoto del 24 de Enero de 1939 y la posterior reconstrucción de las edificaciones bomberiles.

Recibió una medalla de Oro especial de la Superintendencia del Cuerpo de Bomberos, por acuerdo del Directorio General, por su labor en el terremoto de 1939.

En un muy corto relato, he aquí lo que llevó a cabo, la persona a que pertenece esta biografía bomberil.

 

Cuando la ciudad recién se disponía a un merecedor descanso, y muchos habitantes ya dormían, mientras otros cumplían los últimos trámites para ello en sus hogares, ya cerca de la medianoche, la ciudad era sacudida por un violento sismo, que por su duración, cortó la luz y en la oscuridad, después de pasado los primeros momentos, la única luminosidad que se podía observar era de color rojo-amarillo, producto de varios incendios que rodeaban la perla del Bío-Bío. Fue entonces cuando el Comandante Valenzuela, se dispuso a dejar su hogar, como todos los Bomberos de la época, no sin antes verificar que a su esposa y tres hijos nada les había ocurrido, a pesar de los serios daños que experimentó su casa.

 

Vistiendo su uniforme de trabajo, con el casco blanco distintivo de su cargo, su cinturón de igual color, su piola y una potente linterna, amén de su toalla blanca, se dirigió al Cuartel de la Comandancia y desde ahí, en medio de escombros que sorteaba como todos, con prisa sin igual, reorganizó a los efectivos Bomberiles, dispuso las primeras medidas para extinguir los incendios, levantó un catastro de los daños causados en los Cuarteles y de las víctimas que se registraron entre las familias de Bomberos.

 

Es de imaginar los inmensos daños que originó este terremoto y del tiempo que demandó las distintas instituciones, como Ejército, Cruz Rojas, Bomberos, Agua Potable, Electricidad, etc., para devolver en parte la normalidad al trabajo rutinario y a continuar con la vida ciudadana.

En Diciembre de 1939 el Comandante Valenzuela impulsa la creación del Cuerpo de Bomberos de Quillón.

Los esfuerzo y desvelos de las comisiones, dieron frutos para alcanzar las metas propuestas, edificar los cuarteles de la Primera, Tercera y Sexta Compañías y finalmente en el año 1949 los cuarteles de la Segunda y Cuarta.

Junto a esta dura tarea, debió preocuparse de dotar a las compañías de su material mayor y menor, de la fundación de una nueva unidad, la Séptima compañía, de la internación para Concepción del primer Carro Bomba American La France, montado sobre chasis International y con sirena de alarma, que llegó para la Quinta Compañía, con importante ayuda de los F.F.C.C. del Estado.

 

La actividad bomberil penquista continuaba en su espiral ascendente, se normalizaban los toques de sirenas, se designaban sectores, se iniciaban serias conversaciones con Carabineros de Chile en busca de una norma que permitiera el trabajo conjunto y armónico en los incendios a través de todo el país, siendo las conclusiones del Cuerpo de Bomberos de Concepción un valiosos apoyo para el Directorio General de Carabineros de Chile, en busca de una norma que permitiera el trabajo conjunto y armónico en los incendios a través de todo país, siendo las conclusiones del Cuerpo de Bomberos de Concepción un valiosos apoyo para el Directorio General de Carabineros que el día 19 de Junio de 1943 por oficio n°8.153 emite una orden general a las diversas unidades del país con este fin, que tiene plena validez hasta el día de hoy.

 

Dentro de las construcciones que requería el Cuerpo de Bomberos, se encuentra el Mausoleo Institucional, obre que nació en la mente del Comandante y que fue apoyada por el Honorable Directorio General, por constituir ésta, la casa del eterno descanso de los mártires bomberos penquistas, en la que debían encontrarse juntos y junto a ellos también, los voluntarios de larga trayectoria bomberil y otros de brillantes hojas de servicio. Esta obra fue inaugurada al parecer en el año 1947 y fue la última que diseñara el arquitecto del Cuerpo y bombero de primera compañía don Fernando Moscoso Ramos.

 

Habiendo terminado su mandato de Comandante a fines del año 1948, pasó a ocupar el cargo de Vicesuperintendente del Cuerpo de Bomberos penquista el que desempeñó por un año. Su paso fugaz por la labor administrativa se enmarcó en lo estrictamente necesario.

Durante 1950 y hasta 1953 se desempeñó en su Cuarta Compañía. En efecto aquí ocupa los cargos de Director y Tesorero, además de miembro de la comisión revisora de cuentas.

Por sus méritos y trabajo tesonero, el Honorable Directorio General, le concede la calidad de miembro honorario de ese organismo el 22 de Diciembre del año 1947.

En 1960 el Honorable Directorio General, le confiere la máxima condecoración que entregaba el Cuerpo de Bomberos de Concepción, a los integrantes de su institución que tras haber obtenido el título honorífico del honorario Directorio General, se hubieran distinguido por sus señalados servicios en bien de la causa bomberil. Esta condecoración llamada “Piocha de Oro”, se representaba en un cóndor o águila con las alas abiertas, tomadas por una cinta tricolor que se colocaba al cuello en el uniforme de gala (parada en ese tiempo).Fue la penúltima condecoración de este tipo correspondiendo la última, al voluntario de la primera compañía Pedro Santuber.

 

El día 5 de Mayo de 1964 falleció en Santiago don Pedro José Valenzuela Riveros, víctima de una embolia pulmonar y dos días más tarde se llevan a efecto sus honras fúnebres en un majestuoso cortejo, cuyo marco multitudinario, sirvió para jalonar su hoja de vida bomberil.

Cuarta Compañía de Bomberos de Concepción

Bomba "Carlos L. Rowsell"

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